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ELEMENTOS ESENCIALES PARA UNA COMPRENSIÓN CORRECTA DE LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO YIHADISTA

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Fernando PINTO CEBRIÁN. Coronel (R). Ex miembro del CNI.

NOTA PARA EL LECTOR: Todos los datos expuestos se encuentran en Las razones de la sinrazón de los terrorismos contemporáneos (Reflexiones sobre sus imaginarios), F. Pinto. CEP. Finvespol.

 

CONSIDERACIONES GENERALES

Estamos ante un terrorismo del que se habla mucho y no siempre con acierto, del que se opina y se especula sin fundamentos rigurosos, muchas veces tras cada atentado, uniendo informaciones veraces pero parciales con otras no contrastadas, junto al morbo extraído de entrevistas a quienes sufrieron el atentado o estuvieron cerca, lo que nos puede llegar a confundir.

Del mismo se puede hablar aisladamente desde diferentes ámbitos de acercamiento: el histórico, el político, el económico, el militar, el social, el religioso, también desde el punto de vista ideológico, desde el operativo contraterrorista, desde el lado de sus víctimas e incluso desde el de los propios terroristas. Asimismo, se puede tratar de encontrar una visión de conjunto, interrelacionando todos aquellos elementos con su inclusión en una guerra asimétrica, híbrida o de cuarta generación en teoría occidental o bajo la visión geoestratégica del problema.

Por otra parte, se ha de tener también en cuenta que, en contra de algunos analistas que diferencian los conceptos de contraterrorismo (este como medida activa de contrainteligencia) y antiterrorismo (como actividad ejecutiva de las fuerzas en oposición al terrorismo), aquí tales términos son empleados indistintamente dado que ambos han de constituir una unidad en tal lucha

Por último, se ha de considerar que, dada la complejidad del tema, y la necesidad de buscar el “aquí y ahora de que se trata”, este análisis será breve y crítico en aras de la claridad, destacando tan sólo las cuestiones de más relevancia.

 

FRENTES DE ACTUACIÓN

Desde la comprensión genérica de lo que es el terrorismo (que no vamos a definir), lo que quiere o busca y lo que hace para conseguirlo, sabemos desde hace tiempo que, para combatir su violencia, sea cual fuere el tipo del mismo, hay que actuar en dos frentes, siempre interrelacionados por su complementariedad:

– Por un lado, el ideológico, que acoge sus causas y la evolución de las mismas. Frente en el que se combate la filosofía, el imaginario, la teoría base que apunta sus aspiraciones, lo que les motiva y justifica. Frente en el que en el que se producen modelos de actuación sobre los grupos terroristas según las ideas fundamentales con las que explican lo que son, lo que quieren y lo que hacen.

– Y por otro, el operativo, que acoge a la lucha contra sus acciones terroristas y sus efectos, a cargo, prioritariamente, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Frente que está en constante evolución al compás de los cambios de estructura, formas de acción, técnicas y procedimientos del grupo terrorista de que se trate. Frente en el que se determinan las acciones ejecutivas contra los terroristas (acciones de aplicación a corto, medio y largo plazo).

En ambos frentes es ineludible la acción política en cuanto dirección, la de los servicios de información e inteligencia y de las fuerzas de seguridad como brazos de ejecución, y de la sociedad, aislada o conjuntamente integrada en diversas instituciones, en cuanto apoyo social a la lucha antiterrorista.

También hay que tener en cuenta que, para un mismo grupo terrorista, cualquier cambio de dirección en su ideología, propaganda, procedimientos organizativos, logísticos, cambios de armamento, empleo de nuevas  técnicas y procedimientos para la acción, etc., supone un cambio adaptativo lo más rápido posible en la metodología/planteamiento antiterrorista empleado hasta el momento (de ahí la gran importancia del seguimiento continuado del grupo terrorista objetivo por parte de los aparatos de información e inteligencia implicados al objeto de que se pueda avisar cuanto antes de tales cambios). 

 

EL FRENTE IDEOLÓGICO

Respecto al primer frente, el ideológico, en principio hemos de tener en cuenta que, como en la vida, en la resolución de un problema de cualquier índole prima generalmente, al menos en los primeros momentos, el cómo, el dónde y el cuándo actuar, sobre el porqué, asunto éste que no es conveniente olvidar a la hora de tomar decisiones por muy urgentes que aquellas sean. Y todo porque lo primero que nos ocupa es resolver la inmediatez del problema.

Así, cuando la sociedad se ve afectada por primera vez por el problema terrorista, ahora el yihadista, siempre surge de inmediato la pregunta ¿Qué hacer para combatirlo? acogiendo el dónde, el cómo y el cuándo hacerlo. Sin embargo, pocos, al menos inicialmente y sin sentirse culpables, se hacen la siguiente: ¿Qué ha ocurrido o qué hemos hecho para que entre nosotros surja tal problema? y procuren tomar medidas al respecto. Y menos aún que se pregunten las cuestiones más positivas a tal fin ¿Qué motiva a los terroristas? o ¿Cómo podemos evitar que algunos miembros de la sociedad nacional e internacional piensen en el terrorismo como única salida a sus problemas? El conocimiento de las respuestas a estas últimas preguntas son la base inicial para actuar en el primer frente antes citado, contra el imaginario terrorista.

De todas formas, hay que tener siempre presente que un grupo terrorista, proceda de una insurgencia, esté integrado en una guerrilla, milicia o sea independiente como tal no es una ideología sino una estrategia para la insurrección y la expansión e implantación de su imaginario. Un terrorismo que se arma, se militariza en su caso en torno a un imaginario fundamentado en una teoría base, su filosofía de índole política y ahora, como el yihadista, religiosa. Imaginario terrorista pues que puede ser de izquierdas o de derechas, nacionalista o internacionalista, y también religioso, pero, en todo caso, siempre radical

Y dado que el imaginario terrorista contiene la causa o idea justificativa de sus acciones y aspiraciones, toda actuación contra él, a través de la elaboración de una adecuada contranarrativa, de acciones de contrapropaganda y de acciones psicológicas, ayudará, combatiéndole al tiempo, coordinadamente en el segundo frente, a la desaparición definitiva del grupo terrorista de que se trate.

Si no actuamos así, si nos anclamos sólo en el segundo frente, el de la acción operativa, sin contar con el primero, lo más seguro es que una y otra vez cometamos los mismos errores sin solucionar el problema ya que, aunque los terroristas puedan parecer derrotados por la fuerza, éstos se suelen retroalimentar desde los rescoldos de sus ideas, base de sus motivaciones no combatidas.

Sirva lo dicho para aquellos que analizan la situación actual del Estado Islámico (EI) tras su derrota militar en el territorio inicio de su califato, sin haber sido dañado de muerte su imaginario. Un imaginario de base religiosa wahabita/salafista que sigue estando presente, exacerbado ahora por la pérdida territorial, que no espiritual (califato que no era sólo el territorio que ocupaban de Siria e Irak, sino mas bien una idea expansiva).

En este asunto pues, no es válida por absurda la creencia de algunos analistas, aquellos partidarios de la actuación sólo por la fuerza, de que, tras la derrota y eliminación de sus estructuras, sólo hay que esperar a que con el tiempo el imaginario terrorista pierda fuerza y que los propios terroristas se desacrediten con lo absurdo de su violencia y de su causa.

Así pues, el conocimiento en su origen de las razones primigenias de su imaginario, su filosofía, sus ideas fuerza, de los añadidos y sustracciones sufridos a lo largo del tiempo, no sólo es un medio importante para atajar el terrorismo antes de su aparición sino para combatirlo cuando ya está presente, evitar su crecimiento y vislumbrar los posibles escenarios de futuro. Y si esto es absolutamente necesario en el caso de los terrorismos nacionales, no todos iguales, el combate aludido se hace más crítico con los terrorismos de alcance internacional (ahora global) al aumentar, con la lejanía de su origen y el inconveniente de las fronteras, el conocimiento correcto de sus motivaciones.

 

EL FRENTE OPERATIVO

En cuanto a los planteamientos antiterroristas en el nivel operativo hemos de tener en cuenta que estos comienzan a conformarse en el momento que se es consciente de la existencia del grupo terrorista y de su primera acción.

Así, se caminará desde el aprendizaje inicial frente a la sorpresa terrorista hasta la creación de una doctrina de actuación y de unos protocolos, no fijos, sino pendientes siempre de los cambios que pueda sufrir el enemigo dentro del juego de acción-reacción-acción, establecido entre los terroristas y las fuerzas antiterroristas.

Doctrina y protocolos de actuación que buscan resolver el problema con los condicionantes del aquí y ahora, pero sin perder de vista todo aquello que el antiterrorismo del pasado nos ha enseñado.

Por otro lado, se ha de tener en cuenta que, acompañando a tales planteamientos, nos encontramos, y seguiremos encontrando, con analistas en la materia procedentes de ámbitos diversos, no profesionales y profesionales (estos generalmente más callados por razón de seguridad a no ser que existan intereses políticos de por medio).

En suma, contamos y seguiremos contando con una gran cantidad de “expertos” (algunos muy rigurosos, razón por la que asesoran al gobierno y a las fuerzas de seguridad; asesoran que no deciden). Los trabajos en este campo, desarrollados pues por académicos, periodistas, filósofos, sociólogos, politólogos, etc., pensadores todos del terrorismo, son siempre bienvenidos ya que sus aportaciones y orientaciones pueden y deben ser tenidos en cuenta. Pero hemos de eludir aquellos de los “expertos de ocasión” y los “estrategas antiterroristas de café”, que suelen criticar los planteamientos y actuaciones llevadas a cabo aconsejando al tiempo “como hacer” según su criterio personal, pocas veces acertado.

Hay que tener en cuenta asimismo, que dado que generalmente tales “expertos”, incluso los mejores, no participan directamente en la lucha antiterrorista y que no tienen información e inteligencia de primera mano, ni  conocimientos, más que sobre el papel (muchos viven en una “burbuja intelectual”, en un mundo de eruditos), ni saben, mas que teóricamente, de los medios, técnicas y procedimientos ejecutivos en la acción terrorista y contraterrorista, todas sus teorías sólo serán válidas de verdad si se pueden llevar a una práctica de probada eficacia en un mundo en el que la realidad, en la que se pone en juego la vida de personas, siempre manda.

Así pues, teniendo en cuenta lo dicho, la pregunta lógica sería: habida cuenta de la existencia desde hace tiempo de una gran cantidad de expertos en terrorismo, y, en especial en el calificado de yihadista, de tantos libros, tantos artículos, entrevistas en los m.c.s., tantas conferencias y ponencias en congresos, seminarios y jornadas, conteniendo análisis, estudios, o meras opiniones ¿cómo es que no hemos dado ya con una solución viable al problema, aunque esta fuera parcial?

Resumiendo, en este terreno hay que saltar por encima de aquellos que dicen “lo que hay” (simple narrativa periodística de los acontecimientos), por encima también de los que apuntan “lo que hay que hacer” (aquellos que en la base del análisis de “lo que hay” elevan algunas conclusiones de planteamiento del todo generales, en muchos casos simples opiniones personales llenas de obviedades y especulaciones sin más explicación), para llegar al “como hay que hacer” (que es lo que más interesa al antiterrorismo), algo que generalmente sólo pueden alcanzar los “operativos” de todo tipo y nivel que viven inmersos en la lucha contraterrorista y cuentan con los elementos informativos y de inteligencia a tal fin (secretos en un alto porcentaje).

El problema es que pasa el tiempo y el problema, el complejo problema del terrorismo yihadista, no tiene más que respuestas parciales, algunas exitosas, pero otras muchas sin resultado.

Po otra parte, en cuanto a condicionantes a los planteamientos operativos, aunque la decisión última de llevarlos a cabo sea gubernamental, convenientemente asesorada, se ha de tener en cuenta siempre que en la lucha contraterrorista no se implican sólo las fuerzas y cuerpos de seguridad, y las fuerzas armadas en su caso. Es, por ejemplo, entre otros, el caso de la actitud de los partidos políticos declarando el problema terrorista “problema de Estado”, movilizando en consecuencia permanentemente a los suyos contra el terrorismo. Y, asimismo, de los m.c.s., con los que es necesario llegar a un acuerdo, siempre en la base de una autorregulación y nunca en el establecimiento de una censura, al objeto de castrar la acción de la propaganda terrorista y no dañar la necesidad de información de la sociedad.

Planteamientos operativos, que hay que evitar que sean detectados, en todo o en parte, por los terroristas a fin de impedir, no sólo que conozcan las técnicas y procedimientos ejecutivos en su contra por lo que puede suponer de pérdida de iniciativa para las fuerzas antiterroristas, sino también su difusión crítica entre los suyos, la sociedad que les es afín e incluso ante sus “amigos” en el exterior, al objeto de evitar que reviertan a su favor la acción gubernamental, sirviéndoles además de justificación y acicate a su violencia.

Planteamientos antiterroristas que, si bien en su mayoría se basan en unas razones que son acogidas y apoyadas por la sociedad  (aunque en algunos casos con cierta reticencia al afectar a algunas de sus libertades individuales y de grupo) por cuanto se quiere que la violencia terrorista y el miedo que aquella produce desaparezcan cuanto antes, en ocasiones, cuando algunas de las decisiones gubernamentales o de algunos grupos institucionales o particulares, ocultas generalmente a la sociedad, emplean una contra violencia similar a la terrorista (“guerra sucia”), se ha de hablar de la existencia de una “sinrazón” en los planteamientos contraterroristas. Una sinrazón que puede llegar a dividir a la sociedad entre los que rechazan tal tipo de violencia y los que la aplauden como respuesta considerada “necesaria” al terrorismo (“ojo por ojo y diente por diente”).

Para su confección cobra interés, no sólo el conocimiento de nuestros planteamientos y métodos antiterroristas anteriores, sabiendo de sus errores y aciertos, sino también aquel de los empleados por aquellos países que han sufrido y sufren aún en la actualidad el problema terrorista, extrayendo de ellos todo aquello que fuera de interés para el problema actual. En definitiva, hemos de repensar sobre los conocimientos que tenemos de terrorismo, propios y foráneos, para adaptarnos con eficacia al enemigo actual.

 

INTERRELACIÓN ENTRE FRENTES

Tal y como lo hemos planteado, los frentes aludidos se relacionan entre si constantemente, ya que en uno actuamos contra lo que piensan los terroristas y en el otro contra sus actividades acordes con tal pensamiento. Así pues, desde la unidad de acción ya referida, se ha de eludir la lógica obsesión por la derrota policial (militar en su caso) y se ha de trabajar de forma combinada en la obtención de toda la información posible en ambos campos para elaborar una inteligencia conjunta eficaz. Inteligencia que ha de ser de alguna forma el carburante que mueva todos los elementos empeñados en la lucha contra el terrorismo.

Es por ello un grave error el cambiar la estructura operativa y de inteligencia de las fuerzas de seguridad por meros intereses partidarios cada vez que hay un cambio en la dirección política del país, sobre todo si aquellas están funcionando bien, dado que, con sus aciertos y errores, son la memoria esencial en la lucha contra el terrorismo.

Así pues, el enfrentamiento de estas dos voluntades hostiles, terrorismo y contraterrorismo, supone una guerra de Inteligencia que suma la operativa y la ideológica. Guerras que precisan de unas estructuras adecuadas y de una fuerte colaboración interna e internacional (no siempre alcanzada del todo).

 

EL “VIEJO” TERRORISMO

Reteniendo lo expuesto y antes de concretar algo más sobre el terrorismo yihadista, veamos algunos datos respecto a las diferencias genéricas entre el “viejo” terrorismo (también denominado “clásico” o “tradicional”), aquel que conocimos hasta la aparición del “nuevo”, el yihadista, al objeto de que podamos ver con claridad como lo explicado en relación con los frentes se aplica específicamente al terrorismo yihadista.

En cuanto a los “viejos”:

– Son unos terrorismos, ya en los años 80, fuera de la concepción subversivo/revolucionaria

– Terrorismos dispersos por diversas naciones sin relación aparente entre ellos, al menos inicialmente

– Terrorismos que, poco a poco, en la búsqueda de apoyos y de objetivos, algunos se fueron internacionalizando

– Terrorismos ideológicamente clasificados en nacionalistas, separatistas e independentistas, revolucionarios marxistas de todo tipo, anarquistas, nueva izquierda, neofascistas, de extrema derecha, gubernamentales, mercenarios y algunos de imposición religiosa.

 

EL “NUEVO” TERRORISMO (YIHADISTA)

Respecto al “nuevo” terrorismo, el yihadista apuntar genéricamente:

– Que es un movimiento terrorista de carácter transnacional

– Que sus móviles son completamente diferentes (de índole religiosa abarcando todas las motivaciones posibles) Tener en cuenta que el islam es una religión que abarca todas las facetas de la vida de los musulmanes.

– Que se caracteriza por su fanatismo y adaptabilidad (a cualquier país musulmán o que cuente con musulmanes en su seno).

– Que no precisa de justificaciones ideológicas muy detalladas.

– Razones por las que se precisa una interpretación correcta de su imaginario por parte de los que se enfrenten a él.

De acuerdo con lo expuesto hasta ahora, aludiré tan sólo a algunas cuestiones, sólo algunas entre otras muchas, que son necesarias en cada uno de los frentes citados dentro de este “nuevo” terrorismo.

 

TERRORISMO YIHADISTA. NECESIDADES EN EL COMBATE IDEOLÓGICO (CONTRANARRATIVA)

En cuanto al frente ideológico se ha de actuar para

– Anular su imaginario, la filosofía que les mueve mediante la confección de un contra imaginario buscando romper todas sus ideas fuerza. 

– Anular su propaganda mediante una contrapropaganda oportuna y eficaz para impedir la difusión de sus ideas, reducir su moral y evitar la captación de nuevos muyahidines y la aparición de ´lobos solitarios` con sus posibles ´manadas` de apoyo.

– Anular su voluntad de vencer a través de acciones psicológicas al efecto buscando fundamentalmente su división interna, enfrentamientos y deserciones en sus filas, estimulando a su vez a todo tipo de resistencia contra ellos.

Aquí, dejando de lado la contrapropaganda y la acción psicológica, nos ceñiremos a la aportación de algunos datos básicos respecto a la elaboración de una contranarrativa, dado que la misma es un apoyo de base importante para la contrapropaganda y la acción psicológica citadas.

Centrándonos al efecto en la línea general de sus imaginarios, hay que tener en cuenta que éstos, de base religiosa, desde un salafismo/wahabismo radical, nacen en algunos países musulmanes cuando ven en el islam tradicional llevado hasta sus últimas consecuencias la única solución a todos sus problemas.

Así piensan que la religión les dará la victoria en su enfrentamiento con aquellos que denigran el islam y atacan a su pueblo a pesar de su debilidad, con lo que la venganza está pues justificada (y más aún ahora con la derrota y ocupación de su califato).

Un imaginario que preconiza la adaptación completa y rigurosa de la vida a los preceptos de su Profeta Mahoma defendiendo la misma a ultranza, empleando la violencia contra sus enemigos bajo la concepción de una yihad ofensiva, la guerra santa, una guerra permanente contra la maldad de los no musulmanes.

Desde este imaginario, aquel de Al Qaeda, se desarrolló posteriormente (no sin rivalidad) el del EI, con la única diferencia tangible de la posesión de un territorio soporte inicial de su califato. Un territorio que para ellos es Dar el Islam (la casa del Islam) siendo el resto, pendiente de ocupar, Dar el Harb (la casa de la guerra).

Más en concreto, para la confección de tal antiimaginario, es preciso tener presentes las siguientes condiciones previas:

1.- Saber de la interpretación radical del islam y para ello hay que tener un conocimiento objetivo y riguroso, nada superficial del islam (razón por la que en ocasiones hemos de contar con el apoyo de musulmanes de paz para alcanzar la interpretación correcta).  Hay que tener en cuenta que hay analistas que sin estudios islámicos en profundidad basan sus análisis, que venden como rigurosos, apoyándose en meras obviedades sobre dicha religión.

2.- Reconocer a los cómplices que han permitido o apoyado su evolución para saber dónde estamos realmente (Irak, Arabia Saudí, Turquía…)

3.- Comprender las equivocaciones conceptuales en relación con el EI (origen de debates tales como si el EI es un Estado o no, si la guerra contra el mismo es una guerra de religión o no, si sus fuerzas están o no preparadas, etc., asuntos que se resuelven con una información y una inteligencia adecuadas)

4.- Tener en cuenta la existencia de dos ámbitos de pensamiento que en el combate al imaginario yihadista deberían ser complementarios. Algo realmente importante.

Por un lado, el pensamiento occidental, que ha estado, y parece que aún lo está, un tanto ciego al conocimiento del islam, aunque hable de todo lo que le pertenece desde su propio ideario; un ideario que, en general, suele rechazar tal religión y todo lo que la rodea por principio, por educación recibida …

Por otro un pensamiento musulmán que ve lo que ocurre en el mundo occidental: rechazo social, falta o pocas ayudas a su formación religiosa, a su integración sociolaboral, sufriendo humillaciones varias, dificultades para construir mezquitas, oratorios, cementerios…, situaciones que vienen a provocar una crisis de identidad, sobre todo entre los más jóvenes, facilitando así su captación por el yihadismo.

5.- Por último, tener conocimiento del complejo mundo musulmán y de las razones de sus desviaciones hacia la violencia.

Lo dicho debe ser muy tenido en cuenta porque un anti imaginario puramente occidental, desde la visión política, social y religiosa occidental, si se descubre causaría un rechazo inmediato (esto lo alertan los propios musulmanes de paz). Razón por la que se precisa la ayuda de todos los musulmanes contrarios a la radicalidad yihadista.

En suma, el anti imaginario creado, en sus objetivos esenciales, ha de atacarr los tres mitos fundamentales del yihadismo del EI y no sólo:

1.- Romper La idea del califato (idea expansiva) como autoridad simbólica frente a Occidente.

2.- La idea de la hégira o emigración hacia un mundo en el que sólo vivan musulmanes bajo su comprensión del islam.

3.- Y la idea del fin del mundo tal y como lo conocemos los occidentales renaciendo un mundo nuevo arropado por su islam.

 

TERRORISMO YIHADISTA. NECESIDADES EN EL COMBATE OPERATIVO.

En cuanto a las necesidades en el terreno operativo, al margen de tener en cuenta el anti imaginario, las acciones de contrapropaganda y psicológicas, se han de considerar como necesidades iniciales, extraídas estas de la experiencia antiterrorista actualizada, las siguientes:

– Necesidad de repensar el terrorismo (conocimiento del ´nuevo` comparándole con el “viejo”).

– Necesidad de abandonar el “mantra” de la experiencia en otros terrorismos (válida sólo como espíritu de lucha y voluntad de vencer).

– Necesidad de determinar contramedidas consecuentes (fundamentalmente de seguridad a la vista de las formas de acción de los terroristas).

– Necesidad de determinar la estrategia a seguir desde la prevención al combate efectivo.

– Necesidad de determinar las tácticas a aplicar (técnicas y procedimientos de actuación).

– Necesidad de dar pasos hacia la unidad de acción en todos los ámbitos.

Necesidades iniciales a las que se suman otras a las que podemos llamar de sobrevenidas en cuanto que surgen como consecuencia de la reflexión sobre cada atentado (teniendo en cuenta también los que han sufrido otros países). Reflexión con la que se refuerzan algunas de las medidas ya tomadas y se aplican otras nuevas caso de que los terroristas hayan modificando su modus operandi.

Como ejemplo, aquí en España, tras los últimos atentados sufridos en Barcelona y Cambrils (Cataluña) el 17 de agosto 2017 (17-A), surgieron las siguientes:

– Decisión unánime de no elevar al máximo la alerta antiterrorista según la Mesa de Valoración de la Amenaza Terrorista (se reúnen en ella todos los máximos responsables de todas las fuerzas de seguridad e inteligencia del Estado, incluidas las policías catalana y vasca). Se mantiene (dejándola en) el nivel 4, en lugar del 5, nivel declarado desde junio de 2015, aunque ´reforzado` (nivel que se revisa todas las semanas).

– También se decidió que no había que desplegar fuerzas armadas, a no ser que hubiera una situación de atentado inminente.

– El citado “refuerzo” consiste en “desplegar más seguridad (medidas pasivas y activas) en determinadas zonas de especial afluencia como las turísticas y en potenciales objetivos de atentados, en incrementar dispositivos de reacción ante un hipotético atentado, así como en estrechar la colaboración con policías locales”.

– Consideración ineludible de que las víctimas tienen prioridad sobre cualquier actuación junto a la captura de los terroristas implicados en el atentado.

– Necesidad de afianzar la unidad de los miembros del Pacto Antiterrorista buscando la incorporación al mismo de los partidos observadores (Podemos y los partidos nacionalistas e independentistas). Al mismo tiempo se tratará de buscar una mayor eficacia incorporando en sus reuniones periódicas a los ministros de Defensa y Exteriores, así como a todo tipo de expertos en la lucha antiterrorista.

– Cualquiera que fuera el nivel de análisis del atentado, aquel de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado o el político, se ha de decir a la sociedad la verdad de todo lo que se pueda decir en cada momento; y todas las versiones han de estar de acuerdo con esa verdad evitando intereses partidarios, así como evitar el empleo del atentado como excusa para ocultar problemas en el debate político.

– Necesidad de crear un protocolo adecuado para que las informaciones que se difundan a la sociedad no sean confusas o en contradicción, evitando asimismo toda posible intoxicación informativa.

– Necesidad, por tanto, de un portavoz único ante todos los m.c.s. Verdad sobre lo ocurrido que es, asimismo, importante difundir a todos los niveles por todos los medios

– Asimismo, se ha de suprimir cualquier tipo de competitividad y critica entre los elementos operativos de actuación evitando muestras de falta de cooperación y de unidad de acción (básico el compartir información y no ocultarla interesadamente).

– Asimismo, toda manifestación, vigilia, etc., publica, espontánea o no, en contra del terrorismo debe ir abocada, fuera de todo juego político, a significar el reconocimiento social y defensa de las víctimas, lograr la unidad y solidaridad de toda la sociedad a ellas y contra el terrorismo dando su apoyo a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y elementos auxiliares participantes en dicha lucha.

– Terminadas las actividades posteriores al atentado “apelar a todas las instituciones implicadas a iniciar un análisis sosegado y global de los fallos [y aciertos] cometidos en todos los eslabones de una cadena que es colectiva y que como tal debe seguir funcionando; así pues habrá que repasar todo lo actuado mediante una investigación transparente, rigurosa e independiente por los intervinientes, fuera de “los análisis críticos” surgidos de “campañas con intencionalidad política”, para tomar todas las medidas preventivas posibles cara al futuro en base a lo aprendido después de un proceso de análisis, evaluación y reflexión al objeto de, mediante la mejora del ´modus operandi` de las fuerzas de seguridad, evitar el siguiente ataque

– De esas nuevas medidas que se tomen sólo se darán a conocer aquellas que no afecten a la seguridad, el resto permanecerán en secreto.

– Necesidad de revisar los perfiles de los terroristas del atentado, olvidando estereotipos, por si hubiera alguna modificación a tener en cuenta cara al futuro al objeto de evitar sorpresas en cuanto a la radicalización de los posibles candidatos a ser captados por imames extremistas, activistas yihadistas o por la propaganda de Internet y redes sociales. Buscar sobre todo aquellos elementos que pueden haber sido factores de dicha radicalización teniendo en cuenta su edad, personalidad, grado de integración, etc. En esa línea, por tanto, mejorar las medidas para prevenir la radicalización de potenciales terroristas buscando en ese terreno la colaboración internacional.

– Revisar todos los procesos en marcha de integración de los miembros de la comunidad musulmana buscando aquellas fallas que puedan incidir, de alguna forma. sobre la radicalización de algunos de sus miembros.

– Revisar si existen localidades y dentro de ellas bolsas específicas (barrios marginales o guetos) en las que por aglomeración de musulmanes de corte salafista-wahabita es más fácil que se puedan producir procesos de radicalización.

– Resaltar públicamente la necesidad de la colaboración ciudadana en diferentes niveles: antes del atentado para la detección de su posibilidad; durante el atentado, comunicando cuantos datos se consideren de interés, no interfiriendo en las acciones de las fuerzas de orden público, atendiendo a sus llamamientos y a los de las autoridades locales, y no efectuando emisiones por la red de datos del atentado y movimientos de aquellas fuerzas por cuanto dicha información puede ser aprovechada por los terroristas en su huida y por los grupos que les apoyan; y después del atentado, aportando cualquier dato que lleve a la detención de los terroristas y colaboradores, propiciando todo tipo de actos en solidaridad con las víctimas y aquellos que refuercen la unidad de la sociedad frente al terrorismo. Colaboración ciudadana que se ha de mantener posteriormente en el tiempo.

– Buscar colaboraciones adecuadas, en el ámbito musulmán que rodea a los potenciales candidatos a terroristas para estar al tanto de su radicalización, en muchas ocasiones indetectable.

– Dar voz a los musulmanes de paz para que expliquen su situación tras el atentado tanto en las manifestaciones, mítines, entrevistas, debates televisivos, etc., y mantenerla posteriormente en el tiempo. Así se logró en muchas capitales y sin embargo, sin saber por qué, tiempo después del atentado aún hay analistas-periodistas que obvian su presencia en entrevistas de radio y televisión.

– Atajar de inmediato cualquier acto de islamofobia contra los musulmanes de paz, sus oratorios y mezquitas. Y efectuar una crítica efectiva contra los m.c.s y los políticos que aprovechando su posición hagan manifestaciones públicas islamofóbicas.

– Continuar hasta el final con las investigaciones en marcha apoyándose en todas las colaboraciones posibles, nacionales e internacionales, para conocer todos los aspectos relacionados con el atentado (actividades logísticas previas y de preparación del atentado: compra de material electrónico, de productos para la confección de explosivos, alquiler de vehículos, alquiler de ´pisos seguros`; posible relación con la delincuencia organizada, etc.).

– Mantener y actualizar constantemente la cooperación internacional en materia de terrorismo no despreciando cualquier información recibida (todo precisa comprobación y contraste puesto que puede ser indicio de alguna actuación terrorista a posteriori). En esa línea se apunta como conveniente para reforzar la cooperación aludida la creación de un órgano europeo por encima de los propios de los Estados miembros que, a pesar de las reticencias a la cesión de soberanía consecuente, coordine todas las informaciones que surjan sobre el terrorismo yihadista.

Posteriormente, a los cuatro meses del atentado, tras reunión del Pacto contra el Terrorismo Yihadista (27 de diciembre de 2017), se propusieron, entre otras, las siguientes medidas (a aprobar en 2018):

– La creación de registros documentales de las personas que alquilen alojamientos turísticos, así como vehículos, vía Internet.

– Control de las comunicaciones de los sospechosos (necesidad de poder acceder a los mensajes encriptados).

– Control de los viajes efectuados por los citados.

– Control de imames al objeto de detectar, en su caso, su radicalidad yihadista mediante la colaboración entre la Comunidad Islámica Española y el Ministerio del Interior.

– Efectuar cambios en la Ley de Extranjería para evitar vacíos legales que beneficien a los terroristas.

– Transmisión de datos de reserva de vuelos de pasajeros y su control (en marcha un sistema denominado PNR, siglas de ´Passenger Name Record`), pendiente de una ley que obligue a las compañías aéreas a facilitar los datos ad hoc .

– Mejorar el control de venta de botellas de butano y de productos explosivos.

– E incrementar la seguridad en puntos estratégicos del Estado y en zonas turísticas ante la derrota del EI en Irak en la previsión de que los yihadistas quieran demostrar mediante atentados en Europa su fortaleza a pesar de su situación. 

 

TERRORISMO YIHADISTA. NECESIDADES ACTUALES EN LA UE

En cuanto a las necesidades sentidas por algunos de los países europeos y las medidas tomadas al efecto, sólo apuntamos las que más preocupan en la actualidad sin acudir a detalles concretos operativos:

– Inquietud por los combatientes europeos del EI que regresan a sus países de origen (los ´retornados`, que pueden regresar solos o junto a sus mujeres con sus hijos -los ´cachorros del EI-, sin olvidar las viudas de los muyahidines muertos en combate), así como la preocupación por aquellos que no pudieron viajar (los ´fracasados`).

– En la actualidad, tras la derrota militar sobre el terreno del califato, su regreso y la descentralización del EI constituyen pues la nueva amenaza yihadista; un EI que “puede activar células en Occidente o intentar controlar un nuevo territorio” esta vez bajo la idea primigenia de Al Qaeda de atraer y dominar ideológicamente diversos territorios para luego desde ellos constituir un nuevo califato. Un regreso de yihadistas europeos a los que se suman otros huidos con misión de atentar en Europa bajo el objetivo de vengar las derrotas sufridas en su territorio), amén mantener vivo el foco de atracción y conseguir financiación. Activistas que, según la Interpol, están entrando clandestinamente (mediante botes o lanchas no identificadas por la noche) para evitar ser identificados (´llegadas fantasmas`), según la seguridad italiana

– Preocupación por tener cuanto antes conocimiento, como premisa vital de actuación, de quienes son tales retornados/as, de sus antecedentes policiales si se contara con ellos, actividades como combatientes, datos de su regreso (para descubrirlos trabajaron en su día los servicios de inteligencia de los países implicados de la UE infiltrándose en las filas del EI), medidas de seguridad que adoptan (cambios de vivienda, lugares que les proporcionan facilidad de ocultación…), presencia en las redes sociales, perfil de Facebook si tienen cuenta, solventando la encriptación de sus mensajes, familia, amigos, contactos que efectúan, compras realizadas de material para atentados (productos químicos, chalecos antibalas, armas…), así como alquileres (viviendas, vehículos,..) y robos, para la detección de sus intenciones.

– Y preocupación, a tal fin, en base a las necesidades citadas, por alcanzar una colaboración informativa, de inteligencia y de actuación eficaces y ágiles entre los encargados de la lucha antiterrorista, en cada país y en la UE, así como los foráneos en lucha contra el yihadismo.

Por último, saltando, desde las preocupaciones de cada país, a las que deberían ser de los integrantes de la UE en su conjunto, citamos a continuación aquellas necesidades (algunas unidas lógicamente a las anteriores y varias ya en marcha) que han de servir para que la colaboración ya existente, siempre citada, buscada pero nunca alcanzada del todo, entre europeos y más allá en su caso, se acentúe provocando una unidad de acción que permita prevenir y actuar contra el terrorismo yihadista en Europa con el máximo de rapidez y efectividad:

– Inicialmente es necesario “reforzar los principios que dan sentido a Europa”, fundamento para el logro de una unidad de acción sólida y sin fisuras en esta lucha

– Hay necesidad de una cooperación estrecha entre los países miembros de la UE tomando en común, desde las suyas propias, las medidas necesarias de prevención y actuación contraterrorista tanto en su interior como en el exterior.

Búsqueda pues de la unidad de acción frente al terror, constantemente aludida, con ampliación fuera de la UE. Unidad de acción indispensable que ha de alcanzar a la colaboración, sentida por todos sus miembros, entre todos los servicios de Inteligencia, y las fuerzas de seguridad y las militares (en este caso la UE estableció en noviembre de 2017 un sistema de defensa común y de cooperación permanente, para responder entre otros problemas a los atentados sufridos en el entorno comunitario.

– Necesidad también, para mantener y actualizar constantemente la cooperación aludida, de crear un órgano europeo, supranacional, que coordine todas las acciones contraterroristas cuando en ellas se vean implicados más de un país, así como toda la información sobre el terrorismo yihadista al tiempo que elabore la inteligencia necesaria para su combate.

– Necesidad de cooperación comunitaria en cuanto al tratamiento prioritario de las víctimas, dado que algunas de ellas pueden serlo en un país ajeno al suyo dentro de la UE.

– Necesidad de cooperación en cuanto a la jurisprudencia europea relativa al terrorismo por cuanto las acciones del yihadismo atentan no sólo contra un país determinado sino contra la cohesión social europea.

– Necesidad de la adopción de aquellas medidas que propicien alianzas internacionales de apoyo en la lucha contra el terrorismo; buscando, en consecuencia, colaboración en tal lucha en aquellos países fuera de la UE (África y Oriente Medio principalmente) que puedan aportar ayudas a la misma. Como ejemplo último, entre otros: el 24 de agosto de 2017, el ministro de asuntos exteriores británico, Boris Jhonson, y el general libio, Jalifa After, del Gobierno Libio de Unidad Nacional, se reunieron en Bengasi para que este ayude a combatir al terrorismo y evite el tráfico de personas hacia Europa a cambio de recibir una ayuda de 10 millones de Euros.

– Necesidad de que todos los partidos políticos en cada país se impliquen de forma clara y contundente en la citada unidad de acción contra el terrorismo yihadista, más necesaria que nunca, a través de pactos o acuerdos anti yihadistas; unidad que se habrá de notar también, como consecuencia, en el Parlamento y todas las instituciones europeas.

– Necesidad de que la sociedad europea tome conciencia de que el terrorismo yihadista, dimensionando su amenaza en su justa realidad, es un problema de todos, sin habituarse a su persistencia, y que por lo tanto ha de apoyar las iniciativas oficiales de seguridad al respecto, puesto que acuden a su beneficio, eludiendo las críticas en razón de una posible perdida de libertades. Es fundamental, en esta línea, la adopción común de todo tipo de medidas preventivas que frenen y eviten, desde su planeamiento, las actividades terroristas en suelo europeo.

– Necesidad de detener la islamofobia creciente en Europa, propiciando la reducción adecuada de la presión migratoria, apostando por la integración de los inmigrantes y las minorías musulmanas, y aplicando para su logro medidas jurídicas, policiales y de educación social para, dentro de una tolerancia mutua, evitar toda división y violencia social (aprovechada por el yihadismo), así como la radicalización de potenciales candidatos musulmanes al yihadismo desde el ataque a sus personas y entorno.

– Necesidad de dar voz a las comunidades musulmanas, a todos los musulmanes de paz de la UE, no sólo para ponerse en contra de la sinrazón yihadista cada vez que se produce un atentado sino para que expliquen a la sociedad sus razones y sentimientos encontrados con la violencia yihadista, así como para trabajar, día a día, junto a los no musulmanes, de cualquier confesión religiosa, sin diferencias de cualquier tipo, en la resolución del problema terrorista.

– Necesidad de implicar en la lucha antiterrorista a las empresas de comunicaciones de la UE o foráneas para poder atender a todas las efectuadas entre yihadistas, desencriptando sus móviles y permitiendo el acceso a todas sus comunicaciones a través de sus tabletas y ordenadores.

– Necesidad de elaborar conjuntamente una contra narrativa para evitar posibles contradicciones en la creación por cada país de la suya propia, lo que supondría una vulnerabilidad que sería aprovechada por el yihadismo.

– Necesidad, aunque se es consciente de su dificultad, de la creación de unas pautas informativas comunes, no limitativas del derecho a la información y expresión, en relación con cualquier atentado en Europa para no hacer el juego propagandístico al yihadismo, y ello por cuanto todos los países de la UE informan del atentado acaecido en uno de ellos.

– Y, por último, necesidad de garantizar, tanto en cada país como en la UE (apoyándose unos a otros en su caso), sin considerar la crisis económica, la dotación de todos los medios y recursos necesarios para desarrollar los planteamientos antiterroristas en pro de nuestra seguridad común.

Necesidades, unas ya resueltas y otras en vía de serlo, que, en su momento podrán ser sustituidas por otras nuevas, acompañadas de posibles ampliaciones o modificaciones de las existentes, atendiendo a las mutaciones que a lo largo del tiempo vaya presentando el terrorismo yihadista.

 

CONCLUSIÓN

 

Para concluir la siguiente pregunta:

¿Hemos aprendido ya algo sobre el terrorismo yihadista que nos haga partícipes de una eficacia antiterrorista contrastada? No mucho según algunos analistas, ante la presencia continuada de atentados en suelo europeo.

En general éstos son aquellos que, con cierto grado de pesimismo, ven, con ansiedad justificada, como el terrorismo yihadista continúa estando presente en suelo propio y que no se le consigue detener definitivamente

No obstante, hay otros, más optimistas, que, aunque son conscientes de que queda aún mucho por aprender y por hacer, señalan que es mucho lo aprendido y hecho desde la comprensión de las necesidades sentidas en su combate, muchas de ellas ya cubiertas y otras en camino, pero, siempre en la idea de que hay que estar alerta para que el enemigo, cambiante en técnicas y procedimientos, no nos sorprenda

En todo caso la elaboración de cualquier planteamiento antiterrorista común contra el yihadismo ha de estar siempre arropado, amen de por la búsqueda de su eficacia, por una elevada moral de lucha basada en la concepción de la solidez de nuestra democracia, de la unidad en la defensa de nuestros principios, valores y libertades y en la búsqueda constante de la paz.

Solo así, cuando seamos atacados de nuevo por el terrorismo yihadista, porque lo seremos sin duda, dispondremos de los medios adecuados para hacerle frente y vencerlo haciendo realidad la cita ya habitual de que “nosotros los europeos venceremos al terrorismo islamista”.

                            

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